Luz naciente del centro
fragancia – ondas sucesivas del
más exquisito ardor.
Brisas de calor
acompañan los polluelos
Tímida imaginación
continuo tormento, acezante,
rendido a sus pies
literalmente estrellas; observan grave
el canto, quejido,
clamor dirijo
a la más majestuosa de las princesas.
Castillo alto e impetuoso
pronta a proclamar sumisión
se desborda, cae, hechizado
por una frescura tuya, cae,
ahora son pedazos fúnebres
de lo que mi orgullo fue.
Ahí tienes, pureza, pasión,
ardor, ciega obediencia,
una canción, un beso, un cuerpo humano
no es mucho… pero
toma cuanto te agrade
¡quítamelo, llévalo contigo!
aigo coreano borrador dream HelloTalk piano singing temuco Trevor Noah UFRO vlog
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Tiernos sonidos golpean la noche
oscuridad, frío y silencio
que penetran, sigilosos, los más reconditos espacios.
Aguardan el amanecer, acechan una víctima.
Las caracolas preparan otra velada lluviosa
acongojados, resbalan sobre tupidas hojas,
acarician, como la respiración al cantor, oídos furtivos.Él va pasando, por medio de piedras, rocas,
sus párpados esconden funesto dolor.
Claros manantiales de vida que fluye
huyen a su paso; no es una medusa, mas
huyen, no es ése su medio, aroma que respiren,
lo abandonan sin compasión en su camino.
Sólo.Luces encendidas; en lo alto, aún no duerme.
Mira las estrellas; acaso cometas cayendo, últimos lamentos
de un grillo moribundo, quizás recuerde
quizás recuerde lo que depara el futuro.
Cruel es el destino; que une, sin pausa ni duda,
lazos imposibles; niños corriendo junto a leones
son terneros y juegan entre leopardos – tal es,
para falta de sí, los caprichos de un espíritu inhumano.Oyen una canción; el destino aguarda, impaciente…
es su hora. Se han visto; se han reconocido. Es su
hora. De pronto, todo oscurece. Las nubes callan.
Lejanas musas cesan su canto; ambos contienen el aliento.
Bajo profundas aguas, danzan y se alegran
anguilas, resplandecientes de vida, confirman su existir
danzan, cantan, bailan, gritan.Pliegos de llamas vierten venas mutuas.
La «Paz» se aleja; da un adiós, sin retorno
Ya no serán iguales, el pensamiento es infierno;
su corazón, trompeta de juicio final; su dicha,
la resurrección de los no existentes.
Uno no contiene la emoción: corre, corre…
desea escapar, de su mirada, sus ojos, su voz que apenas cree lo llama.
Sisea, pero no frena su carrera. Aún lo persigue esa mirada
profunda, indescriptible; y su silueta.
La otra, en cambio, permanece un tiempo en el balcón…
inmutable y con pasos seguros, entra a su habitación
y se abandona sobre el lecho para dormir.Afuera, el viento rugía
las primeras gotas tocaban el suelo…
-
Las hojas están
cayendo…Una tras otra, otras dos,
de par en par.
Tocan el suelo
una tras en otra…Gráciles y delgadas
sensibles, frágiles;
un niño,…
en medio de penumbras,
espera su padre.
Sus ojos.Suavemente se deslizan
ya rozan casi…
¡ah! Voló otra vez.El movimiento, para ellos
no existe, al parecer…
todo es
el momento, un instante
la espontaneidad del existir.
Un jóven…
rebosando de íntima felicidad
escucha
-él no existe. Es sólo ella-
un arrollo que corre
por lo profundo del bosque…Delgadas láminas enverdecidas
finísimas, casi puedo, a través de ellas,
ver.La claridad, la transparencia.
¡quién no querría que así fuese!
-sólo la verdad-.Hojas caducadas
demasiado duras tal vez,
caen del cielo;
bendición del Eterno.El placer, de altos costos,
enaltece al más ruin.
Una meta… la visión
realizada ya.
¿Qué no darías
por disfrutar tal dicha?Ya reposan, serenos,
bajo mis pies…
ignoro lo que será de ellos.
¿algún día..? quizás.Cansado de reflexionar,
dirijo mi mirada
hacia arriba…
¡qué buen día hace hoy!
saldré a pasear un poco.
-
Rayos de luna oscurecen mi ventana
los grillos cantan; ruge el viento fuera
soñar, pensar,
recordar
recordar
espacios estrujándose
voces cuyas formas besa el pie.
Colores del porvenir
violeta, rojo
violeta
rojo
sueños fantasiosos que acaricia un espíritu joven;
violeta
soñar
pensar
rojo
recordar
negro
negro negro.Tristeza cuyo simiento remueve la más viva alegría
agudo dolor; grito agonizante
del postrer adiós.
Sorda lamentación; sollozos quejumbrosos
aullido por las mañanas; no ser
corazón de luto
negro negro negro.Desolación
negro, negro
tranquilidad en medio de las tumbas
negro, negro
ayer, las estrellas brillaban
¡hoy será igual!
-
Fuese aquello
repentino destello de laurel,
claras lunas protegen el horizonte
sopor cuan disipa inesperado encuentro
calma, paz, quietud.Remolinos de aire, coloreados,
púrpura, verde, celeste
seres cuyo ruido por las noches
suplican, llaman, canturrean
el más preciado ideal:
amar…Blandas alegrías surgen
de la cálida superficie
como el sauce; reflejos
sobre un lago en tormentas.Uno…, dos, tres
diminutos sacos de agua
lágrimas de un ángel
sin cesar golpean
el reflejo de una sonrisa
caen…Temerosos, el par de pequeños ojos,
asomándose quietos, sobre el muro infranqueable
voz incesante llamando
cuanta alma joven hay
corre a esconderte
sin duda, te alcanzarán…
-
Si sólo pudiera, si tan sólo me permitiera
tocar tus manos, ver tus pupilas, oír
un canto solitario, vibrando la clara mañana
levantando tormentas de paz, feroz locura
estrujando las últimas gotas
una rosa quebrada
gaviotas que caen
sólo veo, siento, oigo
oigo, sí, ¡es ella!Sonrisa que se retuerce
tras un falso afán.
Se estrella, triza, hasta despedazar su diminuto cuerpo
en medio del lago silencioso
no hay palabras hoy
recuerdos, visiones, sueños
días que jamás llegarán; sin embargo
cada vez más cerca, como dos puntos
cual un loro a su golondrina persigue
pero nunca alcanza.
Himnos de cómica majestuosidad
sonidos y llantos, viento acariciador
una figura en el vacío
desaparece, deja tras sí, fugaz silueta
se asemeja a.. ¡es ella!Su imagen llena un espacio cual no termina
el intentar comprender;
entreveo; posible no es saber
si terminare, bien; si no, bien
no podré, después de todo
índice que apunta al vacío
divaga cercanos espacios, extesos y angostos
estrechas simas entre ambos
crea más de lo que hay ahora… tiempo
resalta en la textura de la nada, lo esperado
con ansias del sediento, se adelanta,
¡es el pulgar quien avanza!
no es…, aún así, puedo sentirlo
los nervios fundidos, mis sentidos fallan
¡es ella!
-
¡Quién te viera!
quien te viera,
pasar por entre los frondosos arbustos
de mi jardín, pupilas cual iluminando el camino,
plantas rejuvenecidas al toque de tu aliento.Quien te oyera,
cantar entre las delicadas ramas
entre árboles ocultos, arrollados
cantar, cantar,
no sea que muera alguien por oírte.
Cantar,
para agradar del Supremo sus oídos
cantar, cantar
así para describir cuanta maravilla
hay aquí, hay allá, habrá o hubo
cantar -vibraciones- cantar
dar paso a la Muerte.
Dejarle tomar cuantos seres estén a tu paso
porque te han oído,
¡felices ellos!¿Quién te oyera
reír, reír…?
¿Dónde ahora quien lloraba?
¿dónde el infeliz, el sabio, los músicos?
¿quíen te oyera
hablar, contar
historias de hadas y princesas
y quedaba tranquilo
tras presenciar tan vívido testimonio
de tragedias, historias de amor?Quien te sintiera
sobre sí tus pies
ah, feliz de ti,
¡morir a causa de ella!
quien te sintiera
a lo lejos desde las llanuras
un suave aroma
de rosas y uvas,
racimos, de lirios?
¡Quién te viera!
¡que por tí no suspirara!
¡felices ellos!
-
¨Porque… el soldado nunca muere… sólo desaparece.¨
McArthur, exgeneral de las fuerzas americanas en el pacífico, en su discurso de jubilación, al ser despedido por proponer un abierto ataque a China durante la guerra de Corea.Bocas abiertas. Rostros atónitos. Ojos interrogantes. Por momentos, reinó por la sala de conferencias un silencio de muerte.
Luego de un lapso de eternidad, durante la cual todos mantuvieron un silencio no acordado, comenzó el vocerío…
-¡pero cómo!
-¡no puede ser…! ¡no aceptaremos tal blasfemia!
-¡deberían ser castigados, es lo justo!
Así que cada cual cree tener la solución… pero el curso de las acciones se decidirá en unas horas, y no serán ellos quienes opinen entonces- pensaba, riéndose de ellos, Protágoras, mientras recorría con la vista el resto de los concurrentes. Al encontrarse su mirada con Adriano, comprendió por el brillo de sus ojos que él pensaba lo mismo.
Unas horas después, Protágoras y Piteas se encontraban en el patio central, discutiendo animadamente las consecuencias que podría acarrear tal acontecimiento. El sol radiante, esparciendo su calor por igual a todos, parecía indiferente a lo que ocurría allá abajo. Los acompañaba callado y cabizbajo, Adriano.
-pero, ¿cómo fue posible que la información llegara tan tardíamente? –preguntaba Protágoras, ansioso de saber más detalles.
-no pueden decir que fueron asesinados mientras no hallen los cadáveres. Supongo que ningún criminal querrá broncearse todo el día mientras permanece amarrado sobre un palo de madera. –era la burlesca respuesta de Piteas.
-¿están acusando al estado de Sagunto como culpable?
-cuando un cartaginés está enojado, hay que esperar hasta que se le despeje la vista. Personalmente, no tengo nada en contra de Sagunto.
-¿qué crees que ocurrirá?
-todo es posible, tágoras. La mayoría no está aún a favor de una represalia directa…
-¿quién no teme a Asdrúbal? –comentó Adriano.
-¿pero aún no se conoce la opinión del cónsul al respecto?
Piteas se detuvo. Era un cartaginés clásico, robusto por exigencias de la vida cotidiana marítima. Mirándolo detenidamente, le dijo, como si tratara de despertarlo de su ensoñación: -aún eres muy joven, tienes mucho que aprender… podrías comenzar por pensar un poco antes de preguntar…
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La Aventura de hoy
por Sergio Romero-¿Aló? Buenos días. ¿Estará Carlos?
-Sí, ¿de parte de quién?
-De Manuel.
-Ya, espere un poquitito.
Al rato, Carlos estaba en el teléfono.
-¿Aló?
-Aló, ¿Carlos?
-Sí, hola Manuelillo. ¿Cómo estai?
-Bien, bien. Oye, ven al tiro para mi casa.
-Okay, ya voy. Me visto y rajo pa´tu casa.
-Ya, chao chao. Apúrate.
-Ya. Chao, chao.Manuel, muy contento porque su amigo venía a su casa, después de largas ocho horas de descanso sin verse. De repente suena el timbre.
Ese tiene que ser Carlos – se dijo, muy contento. Bajó las escaleras, o sea, se tiró por la baranda y corrió hacia la puerta; miró por el ojo mágico. Y como una neblina, ve a su peor pesadilla: la señora Labrentina Concha, con la cual había tenido muchos problemas.
me vendrá a retar por el experimento que hicimos con su gato o por haber inundado su patio ya se me viene a pedir prestado un secador de pelo para su peluca
Manuel abre la puerta y cínicamente dice:
-Hola señora Labrentina. Cómo esta usted.
-Mira mi´jito. No te vengas a hacer el educadito conmigo y explícame: ¿qué pasó con mi gato?
-Bueno… este… yo… yo quería ver cómo era la piel del gato, así que lo pelé enterito – como ¨buen¨ amigo que era, Manuel no quiso delatar la descabellada idea de su amigo Carlos.
-Ya, no me digas nada más. Ya hablaré con tus papis. Pero por mientras, te prohibo la entrada a mi casa y patio. Y nunca más te acerques a mi gato.Cuando la señora Labrentina se retiraba, Manuel ve que Carlos viene corriendo a su casa.
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No cabía duda alguna. La casa estaba desierta. Llevaba ya media década investigando el caso, y ninguna señal de pista parecía asomarse a su encuentro. Echado sobre un sofá y fumando su pipa favorita, tal como lo hacía su padre en momentos similares, Andrew Holmes intentaba hallar la combinación de probabilidades que permitiesen la presencia de todos los hechos hallados.